Madre hay una sola…

Este cuento lo recibí hace un tiempo y lo dejé enterrado en un archivo que se llama “Cosas útiles”, y nada mejor que usarlo hoy, porque la verdad, con el kaiguetismo que trajo aparejado el viento sur, casi no tengo ganas de pensar. Menos todavía de escribir. Así que, lo mejor es copiar.
El cuento es anónimo y es uno de los miles que recorren el mundo desde que los gallegos comenzaron a recorrer el mundo y casi sin darnos cuenta descubrimos que eran gallegos. No todos son iguales, vale decirlo. Los otros son peores. Un abrazo y que disfruten de esta…
CARTA DE UNA MADRE GALLEGA A SU HIJO EN PARAGUAY


Querido hijo,
Te pongo estas líneas para que sepas que estoy viva.
Te escribo despacio porque sé que no puedes leer de prisa.
Si recibes esta carta es porque te llegó, sino, avísame y te la mando de nuevo.
Tu padre leyó que según las encuestas, la mayoría de los accidentes ocurren a 1 kilómetro de la casa, así que nos hemos mudado mucho más lejos; no vas a reconocer la casa, el lugar es lindo, tiene una lavadora que no estoy segura si funciona o no, ayer metí una ropita y tiré de la cadena, y no he vuelto a ver la ropa desde entonces.
El clima no es tan malo; la semana pasada sólo llovió 2 veces, la primera vez por 3 días y la segunda por 4 días…
Con respecto a la chaqueta que querías, tu tío Pepe dijo que si la mandábamos con los botones puestos, pesaría demasiado y el envío sería muy costoso, así que le quitamos los botones y los pusimos en el bolsillo…
Al fin enterramos a tu abuelo; encontramos su cadáver con lo de la mudanza, estaba en el armario desde el día en que nos ganó jugando al escondite…
Te cuento que el otro día hubo una explosión en la cocina a gas y tu padre y yo salimos disparados por el aire cayendo afuera de la casa; que emoción, era la primera vez que tu padre y yo salíamos juntos en muchos años…
El médico vino a la casa y me puso un tubito de vidrio en la boca y me dijo que no la abriera por 10 minutos; tu padre ofreció comprarle el tubito…
Sobre tu padre, que orgullo, te cuento que tiene un bonito trabajo, tiene cerca de 500 personas debajo de él. Él es quien corta la hierba en el cementerio.
Tu hermana Julia, la que se casó con su marido, parió, pero como todavía no sé de qué sexo es, no te sé decir si eres tío o tía. Si el bebé es una niña, tu hermana va a nombrarla como yo. Qué raro que quiera llamar a su hija “mamá”.
Tu padre le preguntó a tu hermana Pilar que si estaba embarazada, ella le dijo que sí, de 5 meses ya; pero ahí tu padre le preguntó que si ella estaba segura que era de ella. La Pilarcita dijo que sí, moza de hierro tu hermana Pilar, que orgullo, de tal palo tal astilla…
Tu primo Paco se casó y resulta que le reza todas las noches a la esposa, porque es virgen…
A quién nunca hemos visto más por acá es al tío Venancio, el que murió el año pasado…
El que nos tiene preocupado es tu perro el Puky, se empeña en perseguir a los coches que están parados…
¿Recuerdas a tu amigo Clodomiro?, ya no está más en este mundo; su padre se murió hace 2 meses y pidió ser enterrado en el lago. Tu amigo murió cavando la fosa en el fondo del lago…
Muérete, tu hermano Juancho cerró el coche y dejó las llaves adentro. Tuvo que ir hasta la casa por el duplicado para poder sacarnos a todos del auto…
Bueno hijo, no te pongo mi dirección en la carta, porque no la sé. Resulta que la última familia de atlantes que vivió por aquí se llevó los números para no tener que cambiar de domicilio. si ves a doña Remedios, dale saludos de mi parte; si no la ves, no le digas nada…
Tu madre que te quiere,
Josefa
P.D. Te iba a mandar 100 pesetas, pero ya he cerrado el sobre.
Por la copia: JOSE MARÍA TROCHE