La fiebre prenatal y el riesgo de autismo

La fiebre materna es común en el embarazo; los episodios febriles han sido relacionados con daño cerebral grave y anomalías estructurales en los bebés. Los trastornos del espectro autista están asociados con la exposición prenatal a una amplia gama de agentes infecciosos que pueden ser responsables de la génesis del trastorno neurológico.

Por: Jhoanell Angulo/TekCrispy.com

En un estudio realizado por investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Columbia, su pudo tener evidencia de que la exposición prenatal a fiebre materna durante el segundo trimestre del embarazo, elevó probabilidades de aparición de trastornos del espectro autista (TEA).

Los investigadores dieron seguimiento a 95.754 niños nacidos entre 1999 y 2009, incluyendo 583 casos de TEA identificados en Noruega a través del registro nacimientos de niños con Autismo que se lleva en ese país. Las madres de 15.701 niños (16 %) informaron haber tenido episodios febriles en uno o más intervalos de cuatro semanas durante el embarazo. Los autores del estudio pudieron determinar que el trastorno neurológico se incrementó en un 34 % cuando las madres informaron haber tenido fiebre en cualquier momento durante el embarazo, y en un 40 por ciento en el segundo trimestre.

La Dra. Mady Hornig, MD, coautora del estudio y profesora asociada de epidemiología en el Centro Médico de la UC, señala: “Nuestros resultados sugieren que la infección materna gestacional y la respuesta inmune innata a la infección, están vinculados con la aparición de al menos algunos casos de trastorno del espectro autista”.

Este estudio, el más robusto hasta la fecha,  explora el riesgo de TEA asociados con la fiebre materna y de la capacidad de dos tipos diferentes de medicamentos de uso común,  paracetamol e ibuprofeno, para hacer frente a ese riesgo.

Los riesgos fueron mitigados mínimamente entre los hijos de las mujeres que tomaron paracetamol para la fiebre en el segundo trimestre. Aunque no hubo casos de TEA en los niños de madres que tomaron ibuprofeno, un fármaco antiinflamatorio no esteroideo, los investigadores no pudieron determinar si el riesgo se mitigó debido a la muy pequeña cantidad de mujeres que usan este medicamento para tratar la fiebre.

Los autores puntualizan que el estudio no indicó una asociación entre el riesgo de TEA y síntomas reportados maternalmente de infección en sistemas de órganos individuales, lo que podría implicar agentes infecciosos específicos.

Sin embargo, una investigación en curso está analizando muestras de sangre recogidas en la mitad del embarazo y al momento del nacimiento, para explorar el posible papel que pudieran tener los agentes infecciosos específicos, y la contribución de los patrones distintivos de la respuesta inmune entre las madres y los niños, a fin de entender los mecanismos que crean vulnerabilidad.

El Dr. W. Ian Lipkin, coautor del estudio y Director del Centro de Infecciones e Inmunidad, expresa: “Las investigaciones futuras deberían centrarse en la identificación y prevención de infecciones prenatales y las respuestas inflamatorias que pueden contribuir al trastorno del espectro autista”.