¿La depresión estaría asociada a inflamación sistémica?

Hasta ahora, el tratamiento para la depresión contempla la administración de sustancias químicas que actúan a nivel cerebrales, como la serotonina.

Por:Jhoanell Angulo/TekCrispy.com

Pero nuevas evidencias llevan a los científicos a pensar que un cuadro inflamatorio sistémico, desencadenado por un sistema inmunológico hiperactivo, puede ser la causa de la enfermedad.

La inflamación generalizada podría producir sentimientos de infelicidad, desesperanza y fatiga. De comprobarse esta teoría, el tratamiento de la depresión pudiera realizarse administrando fármacos antiinflamatorios.

Son muchos los estudios, investigaciones y ensayos clínicos, que sugieren la existencia de un vínculo entre tratar la inflamación y un alivio de la depresión. A finales de julio de 2017, un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford, reveló que podrían crear una prueba diagnóstica de laboratorio para la encefalomielitis miálgica, también conocida como el síndrome de fatiga crónica (ME / SFC). Los investigadores se basaron en un trabajo anterior que conecta a la ME / SFC, una enfermedad que frecuentemente asocia la depresión con la inflamación.

En octubre de 2016, una revisión importante de la investigación sobre la próxima generación de fármacos antiinflamatorios, frecuentemente utilizados para tratar trastornos autoinmunes, reveló un vínculo definitivo entre la inflamación y la depresión. Este eslabón podría presentar una nueva y prometedora vía de tratamiento.

El trabajo mostró que alrededor de un tercio de las personas con depresión tienen niveles más altos de citoquinas, las cuales son las proteínas que controlan la forma en que el sistema inmunológico reacciona; esto podría indicar la existencia de un cuadro inflamatorio cerebral. El estudio también reveló que las personas con sistemas inmunes “hiperactivos” tienen más probabilidades de desarrollar depresión.

El Dr. Ed Bullmore, profesor de la Universidad de Cambridge y Jefe del Departamento de Psiquiatría expresó: “Está bastante claro que la inflamación puede causar depresión. En relación con el estado de ánimo, más allá de toda duda razonable, hay una asociación muy fuerte entre la inflamación y los síntomas depresivos. La pregunta es si la inflamación conduce la depresión o viceversa, o si se trata sólo de una coincidencia. En estudios de medicina experimental, si se trata a un individuo sano con un fármaco inflamatorio, como el interferón, un porcentaje sustancial de esas personas se deprimen. Así que creemos que hay pruebas suficientes para un efecto causal.”

Uno de los resultados más relevantes que pudiera generar este trabajo, es el surgimiento de tratamientos más eficaces para la depresión. Otra implicación importante es que, si este conocimiento forma la norma para entender y tratar la depresión, la dicotomía artificial entre cuerpo y mente podría ser alterada para siempre. Socialmente, ver la depresión como una condición con una causa física definida, podría ayudar a reducir el estigma alrededor de la enfermedad mental.