Asteroide, que cambió historia de vida en nuestro planeta.

De acuerdo a una investigación realizada por científicos de la Universidad de Tohoku en Japón, el lugar donde impactó el asteroide que terminó extinguiendo a los dinosaurios, fue el menos indicado, y sugiere que los devastadores efectos que produjo la colisión, pudieron no ser tan catastróficos, de haber caído en casi cualquier otro lugar del planeta.

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Aunque indudablemente la colisión hubiera provocado una gran devastación, los dinosaurios habrían evitado la extinción, si el asteroide que chocó la Tierra, hace 66 millones de años, hubiera golpeado en “casi en cualquier otro lugar”, afirman los expertos.

El impacto del asteroide Chicxulub, que se estrelló contra un mar poco profundo, en lo que ahora es México, chocó en el peor lugar posible. La colisión lanzó una enorme nube de polvo y hollín que desencadenó el cambio climático global, eliminando al 75% de la vida animal existente para ese momento.

Los investigadores afirman que el hollín necesario para generar una catástrofe global de este tipo, sólo podía provenir de un impacto directo sobre las rocas en aguas poco profundas, especialmente ricas en hidrocarburos.

La magnitud de la devastación no habría sido tal, si el asteroide se hubiera estrellado contra las rocas más duras, que se encuentran en el 87 por ciento de la superficie de la Tierra.

La superficie del impacto, en lo que hoy es la península de Yucatán, contiene hidrocarburos que se encuentran en sólo el 13 por ciento de las capas superficiales del planeta. Los compuestos químicos, que se encuentran en el petróleo crudo de combustible fósil, están compuestos de carbono e hidrógeno.

En toda la Tierra, solo la zona naranja contenía las concentraciones necesarias para desencadenar la extinción.

Esto significa que cuando el asteroide se impactó a la Tierra a una velocidad de 20 Km por segundo, 20 veces más rápido que una bala, se expulsaron millones de toneladas de hollín y azufre a la estratosfera. Esto cubrió el planeta en una gruesa nube negra que desencadenó un enfriamiento global extremo y sequía, lo que derivó en la extinción masiva.

En el estudio, los investigadores consideraron las condiciones de la superficie terrestre para el momento del evento y simularon el impacto de un asteroide de características muy similares al Chicxulub. Calcularon cuánto hollín y sulfato serían expulsados a la estratosfera por el impacto de asteroide virtual, dependiendo de la cantidad de hidrocarburos y sulfato en el suelo.

Descubrieron que el asteroide tendría que arrojar hasta 2.300 millones de toneladas de hollín a la atmósfera superior, para enfriar el planeta lo suficiente, como para provocar una extinción masiva. Pero sólo el 13% de la superficie de la Tierra alberga las condiciones necesarias para tener este efecto.

El geoquímico Kuni Kaiho, profesor de paleontología en la UT y autor principal del estudio, resaltó la “mala suerte” que tuvieron de los dinosaurios. Sin embargo, este evento fue el fundamento para el florecimiento de los mamíferos y finalmente, nuestra propia evolución; por lo que no queda duda, que el sitio donde impactó el asteroide, cambió la historia de la vida en nuestro planeta.