Las particularidades de la obesidad

Una de las peculiaridades poco entendida en el estudio de la obesidad, es que las personas con sobrepeso que descomponen la grasa a un ritmo alto, son menos saludables que los que almacenan su grasa de manera más efectiva.

TEKCRISPY.COM

Esto se debe a que cuando la grasa se descompone, muchos de los ácidos grasos liberados del tejido adiposo pueden acumularse a niveles dañinos en otros tejidos y órganos, lo que puede fomentar la resistencia a la insulina, un sello distintivo de la diabetes tipo 2 y otras enfermedades crónicas.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Michigan, realizó un estudio en el que identifican características claves en el tejido adiposo, los cuales pueden permitir que algunos adultos obesos almacenen su grasa corporal de forma más saludable.

A pesar de que la mayoría de las personas obesas desarrollan resistencia a la insulina, los investigadores encontraron que alrededor de un tercio de los 30 adultos obesos que participaron en el estudio, no desarrolló esta condición, lo cual inevitablemente provocó la intriga en los científicos.

Las muestras de tejido adiposo revelaron que el grupo más saludable, descomponía la grasa a tasas más bajas, y tenían menos proteínas involucradas en la descomposición de la grasa y más involucradas en su almacenamiento. También tenían menos células fibróticas en el tejido adiposo, lo que permite que el tejido sea más flexible, y una menor activación de ciertas vías inflamatorias.

Los investigadores recolectaron tejido graso después de una sesión de ejercicio aeróbico de dos grupos de personas con sobrepeso: un grupo que se ejercitó regularmente y otro grupo no. Para ambos grupos, sólo una sesión de ejercicio desencadenó señales que provocaron el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos en el tejido adiposo.

Los investigadores también encontraron indicios de que los deportistas regulares tenían más vasos sanguíneos en su tejido adiposo que los que no ejercitaban.

Eso es importante porque la salud de la mayoría de los tejidos depende, en gran parte, del flujo sanguíneo y los nutrientes. Cuando se gana peso, las células de grasa se expanden, pero si el flujo de sangre al tejido adiposo no aumenta en paralelo, podría volverse insalubre o incluso necrótico.

El Dr. Horowitz, de la Escuela de Kinesiología de la Universidad de Michigan y coautor del estudio, señala: “Suena contradictorio, pero si logramos entender mejor cómo almacenar grasa de manera más efectiva, y por qué algunas personas son mejores que otras en ese sentido, quizás podamos diseñar terapias y medidas preventivas, que mejoren algunas de estas condiciones metabólicas relacionadas con la obesidad”.

El tejido adiposo suele ser despreciado porque la mayoría de la gente lo ve como causante de enfermedades y obesidad, pero en general el tejido adiposo no hace que la gente engorde y se vuelva obesa, sino que almacena la energía extra cuando se come en exceso.

Los autores del estudio no sugieren que sea saludable ser obeso o comer en exceso, pero cuando comemos en exceso, es importante tener un lugar seguro para almacenar esa energía adicional y que no genere las complicaciones ya mencionadas.