Inmunidad contra el dengue

El virus del zika (ZIKV) es un flavivirus que se trasmite por la acción de los mosquitos; fue descubierto en 1947 a partir de un cuadro febril presentado por un macaco Rhesus enjaulado, un hecho ocurrido en el bosque de Zika en Uganda.

TEKCRISPY.COM

Desde entonces, con muy poca frecuencia se documentaron infecciones humanas por el virus; pero en el año 2007, en la Isla Yap, Estados Federados de Micronesia, se observó el primer brote significativo del Zika, afectando aproximadamente al 75% de la población.

La transmisión de ZIKV continuó a partir de entonces en múltiples islas del Pacífico, hasta que se introdujo en Sudamérica. Para 2016, más de 40 países en el Hemisferio Occidental habían informado sobre infecciones adquiridas localmente.

En la actualidad, las manifestaciones de la infección por el zika difieren drásticamente. Algunas son severas, especialmente cuando causan microcefalia en bebés nacidos de madres infectadas, pero en otras ocasiones, son leves y fugaces, lo que sugiere que factores desconocidos atenúan la gravedad de la enfermedad.

Profundizando en la búsqueda de estos factores, un grupo de investigadores del Instituto de Alergia e Inmunología de La Jolla (LJI), aborda la interacción entre el dengue y las infecciones por ZIKV, informando que los ratones inmunizados contra el dengue, muestran una “protección cruzada” de la subsiguiente infección por zika.

Ante la presencia de un patógeno, dos brazos del sistema inmune entran en acción para neutralizarlo. Las células B comienzan a secretar proteínas específicas de anticuerpos y simultáneamente, se despliegan las células T citotóxicas para reconocer y matar directamente las células infectadas por el patógeno.

La mayoría de las vacunas actualmente autorizadas para uso humano, estimulan principalmente una respuesta de anticuerpos asociada a las células B, que en muchos casos es suficiente.

Pero esta nueva investigación sugiere que la protección contra los patógenos hasta ahora insolubles, requiere reunir la acción de ambas células B y T.

Para llegar a esta conclusión los investigadores crearon un modelo de ratón que imita la infección por dengue y luego por zika. Para hacer eso, primero infectaron a los ratones con el virus del dengue. Esos ratones enfermaron y se recuperaron de la infección y, por lo tanto, adquirieron inmunidad contra el dengue. Luego, inocularon los mismos ratones con ZIKV y esperaron para ver la reacción.

En general, los ratones que habían adquirido previamente inmunidad contra el dengue, mostraron protección contra el zika, en comparación con los ratones de control.

Para confirmar sus hallazgos, los científicos aislaron células T citotóxicas de la sangre de ratones inmunes al dengue y las infundieron en ratones normales. Cuando estos ratones se infectaron con ZIKV, también mostraron resistencia a la enfermedad, lo que respalda la idea de que el brazo del sistema inmune del sistema de células T puede ser efectivo ​​contra la infección.

Los autores del estudio expresan que los resultados de este trabajo son una poderosa lección para los vacunólogos que se esfuerzan en diseñar una vacuna eficaz contra el virus del zika.