Debes evitar extraer la cera de tus oídos

La cera de los oídos, cuyo nombre formal es cerumen, es una sustancia producida por glándulas especiales en el canal auditivo externo; una vez que esta cera es secretada, se distribuye por el canal hasta la abertura de la oreja.

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Se distingue por un color amarillento y una contextura pegajosa, y juega un rol crucial en el mantenimiento del oído, brindando hidratación y protección. Su composición incluye elementos químicos que combaten las infecciones y, adicionalmente, actúa como un escudo entre el mundo exterior y el tímpano,  atrapando el polvo, la suciedad y cualquier otro elemento extraño que ingrese al oído.

A pesar de tener una apariencia poco estética, el cerumen cumple una función protectora, antibacteriana, antimicótica e hidratante, que es absolutamente necesaria para la salud de los oídos, razón por la que no debe extraerse.

Existe la creencia errónea que relaciona el cerumen con impurezas, y muchas personas recurren a prácticas poco saludables para eliminarla, como la introducción de hisopos, servilletas o cualquier otro objeto, con el fin de “limpiar” el oído.

Los especialistas señalan que esta tendencia es perjudicial ya que, al tratar de extraer el cerumen, en realidad parte de éste se empuja profundamente en el canal auditivo, lo que promueve la impactación o bloqueo, uno de los problemas auditivos más frecuentes.

La impactación de cerumen provoca síntomas que incluyen:

  • Disminución de la audición.
  • Dolor de oído.
  • Sensación de obstrucción.
  • Zumbido en el oído.
  • Picazón o drenaje del canal auditivo.

En el decreto oficial de la Academia Estadounidense de Otorrinolaringología  (AAO, por sus siglas en inglés), que emitió un documento con las pautas oficiales de cerumen, donde se aclara: El cerumen que no causa síntomas o bloquea el canal auditivo, por lo que debe dejarse en paz.

El Dr. Mark Vaughan, dermatólogo y experto en cuidados preventivos, señala: “Los hisopos de algodón son demasiado grandes y romos como para sacar la cera de los oídos; en realidad todo lo que puedes hacer es empujarla y presionarla”.

Además, como explican las pautas, el cerumen está ahí por una razón profiláctica y cuenta  con un mecanismo de autolimpieza; la masticación, el movimiento de la mandíbula y el crecimiento de piel nueva, expulsan continuamente la cera vieja del canal auditivo. Luego simplemente se desprende o se cae en la ducha. Es un proceso natural que ayuda a mantener los oídos sanos.

Por supuesto, hay excepciones. La AAO dice que en aproximadamente el 10% de los niños, el 5% de los adultos y tres de cada diez personas mayores, este proceso de autolimpieza puede fallar, lo que lleva a un incremento excesivo de cera. En todo caso, los profesionales médicos pueden eliminar el exceso de cerumen de manera segura y efectiva, cuando sea necesario.