Alcohol puede dañar ADN en células madre

Durante la última década, ha habido una creciente evidencia que vincula el consumo de alcohol con el riesgo de desarrollar ciertos cánceres.

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Sin embargo, muchas de estas investigaciones anteriores se han centrado en el análisis de cultivos celulares, lo que no permitido establecer fehacientemente el vínculo.

Pero un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge, ha realizado una investigación en ratones y han logrado mostrar cómo la exposición al alcohol provoca un daño genético permanente, que contribuye a tener un mayor riesgo de desarrollar cáncer.

La investigación, que utilizó ratones genéticamente modificados, proporciona la evidencia más convincente hasta la fecha de que el alcohol causa cáncer, al mezclar el ADN en las células, lo que finalmente lleva a mutaciones celulares que derivan en la mortal enfermedad.

Los científicos en el Laboratorio de Biología Molecular de MRC en Cambridge, dieron alcohol diluido, químicamente conocido como etanol, a los ratones. Luego realizaron un análisis cromosómico y secuenciaron el ADN para examinar el daño genético causado por el acetaldehído, un químico dañino que se produce cuando el cuerpo procesa el alcohol.

Descubrieron que el acetaldehído puede romper y dañar el ADN dentro de las células madre sanguíneas, lo que provoca la reorganización de los cromosomas y la alteración permanente de las secuencias de ADN dentro de estas células.

El investigador Ketan Patel, autor principal del estudio, comenta: “Algunos cánceres se desarrollan debido al daño del ADN en las células madre. Si bien algunos daños ocurren por casualidad, nuestros hallazgos sugieren que el consumo de alcohol puede aumentar el riesgo a este daño.”

El estudio mostró que el acetaldehído afecta el ADN, causando daño permanente; pero afortunadamente, los efectos de la toxina son limitados por dos mecanismos naturales de defensa. El primer nivel de defensa elimina el acetaldehído y el segundo repara el daño del ADN.

Al bloquear genéticamente estas dos capas de defensa, los científicos pudieron demostrar que el daño en el ADN se acumulaba, hasta que las células finalmente dejaron de funcionar por completo.

El estudio reveló que el daño en el ADN se exacerbó cuando los ratones carecían del primer nivel de defensa, una enzima protectora llamada aldehído deshidrogenasa 2 (ALDH2), que previene las acumulaciones potencialmente tóxicas de acetaldehído.

Alrededor del 8% de la población mundial, en su mayoría de ascendencia oriental, tiene una deficiencia hereditaria de ALDH2, una condición conocida como síndrome del rubor asiático, lo que podría explicar la alta prevalencia de cánceres esofágicos en países como China.

Los autores de la investigación expresan: “Nuestro estudio destaca que no poder procesar el alcohol de forma efectiva puede llevar a un riesgo mayor de daño relacionado con el alcohol y, por lo tanto, al incremento del riesgo de desarrollar ciertos cánceres. Pero nuestros sistemas de defensa no son perfectos y el alcohol puede seguir causando cáncer de diferentes maneras, incluso en personas cuyos mecanismos de defensa se encuentren intactos.”