¿Realmente existe la lateralización del cerebro?

El cerebro humano es un órgano complejo. Con un peso de 1,5 kilos alberga unas 100 mil millones de neuronas y 100 billones de conexiones.

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El cerebro es el comando central de todo lo que se piensa, siente y hace. Este órgano está dividido en dos mitades o hemisferios y cada uno controla ciertas funciones.

Se sabe que el lado izquierdo del cerebro es responsable de controlar el lado derecho del cuerpo y es el encargado de realizar tareas que tienen que ver con la lógica, la secuenciación, el pensamiento lineal, las matemáticas y los hechos. Por su parte, el hemisferio derecho coordina el lado izquierdo del cuerpo y realiza tareas que tienen que ver con la creatividad, las artes, la imaginación, el pensamiento holístico, la intuición, el ritmo, las señales no verbales y la visualización de sentimientos.

Mucho se ha especulado que, así como tenemos una mano dominante, de manera similar las personas tienen un hemisferio dominante, lo que definiría ciertos rasgos de personalidad. Un equipo de neurocientíficos de la Universidad de Utah, se propuso probar esta premisa.

Después de un análisis de dos años, no fue encontrada evidencia que soporte que esta teoría sea correcta. En su estudio, los investigadores tomaron imágenes de resonancia magnética a 1.000 personas, encontrando que en el cerebro humano en realidad no existe un predominio de un hemisferio sobre el otro.

Los dos hemisferios están unidos por haces de fibras nerviosas,  y aunque las dos partes funcionan de manera diferente, trabajan juntas y se complementan entre sí. No usas sólo un lado de tu cerebro a la vez.

Ya sea que estés realizando una función lógica o creativa, estás recibiendo información desde ambos lados de tu cerebro. Por ejemplo, al hemisferio izquierdo se le atribuye el lenguaje, pero el hemisferio derecho permite la comprensión del contexto. El hemisferio izquierdo maneja ecuaciones matemáticas, pero el hemisferio derecho ayuda con comparaciones y estimaciones.

Estos resultados demuestran que la lateralidad del cerebro es un mito y que los rasgos generales de personalidad y las preferencias individuales, no pueden ser atribuidos al hecho que exista un lado del cerebro predominante.