“Muchísima carrera por delante”

La última vez que Carlos Sainz terminó el Dakar fue en 2011 con un meritorio tercer puesto. Un año antes se había convertido en el primer español en ganar el mítico raid en la categoría de coches.

DANIEL G.LINFONA/MARCA.COM

Desde entonces, el madrileño ha acumulado cinco abandonos consecutivos en la prueba sudamericana, algunos de ellos muy dolorosos como el de 2016, cuando tuvo que retirarse en la décima etapa por un problema mecánico cuando lideraba la carrera. Otras veces el adiós le ha llegado prematuramente, como en 2017, cuando se dejó el Dakar en un barranco a ocho kilómetros del final de la cuarta etapa. Aquella vez también lideraba la carrera.

Su estilo de conducción, temperamental y agresivo, le hace ir al límite la mayor parte del tiempo, pero esta vez puede ser diferente. El español afronta su undécima, y posiblemente última, participación en el Dakar. Es segundo en la clasificación general, a 27 minutos de Stephane Peterhansel, el hombre que más veces ha conquistado el raid. Ya no está Sebastien Loeb, nueve veces campeón del mundo de rallies y el rival que más motiva a Sainz. Ya no necesita demostrar que es el más rápido y, si no comete grandes errores y no sufre problemas mecánicos, tendrá varias oportunidades para recortar la ventaja de Peterhansel en la etapa maratón y en la Súper Fiambalá, con especiales largas y complicadas donde pueden abrirse grandes diferencias. Para tener alguna oportunidad de ganar el Dakar, sabe que tiene que llegar al final. Es lo que lleva repitiendo desde el primer día y ayer volvió a hacerlo en La Paz.

(Sainz y Peterhansel, durante la quinta etapa)

“Tengo que traer el coche al vivac todos los días pero tratando de recortar”, resumió Sainz después de ganar la sexta etapa del Dakar y meterle cuatro minutos a Peterhansel en una especial de 312 kilómetros con pocas opciones de recortar tiempo. Su objetivo es ir día a día y llegar a la última etapa con opciones de luchar por la victoria. “Aquí hay que ir día a día. Quedan etapas de 400 y 500 kilómetros, queda la etapa maratón y queda la Súper Fiambalá. Quedan etapas en Argentina que históricamente siempre han marcado este Dakar. Hay que ir poco a poco”, señala el madrileño, que ya estaba deseando salir del desierto peruano y llegar a pistas rápidas, su terreno favorito. “Después de un empacho de dunas, por fin un camino”, celebra.

Sainz no quiere ni oír hablar de órdenes de equipo, pero sabe que los pactos de no agresión siempre están ahí. Unas veces te favorecen y otras te perjudican. El tiempo dirá cuál es el caso. “Con un tercio de rally hecho y quedando etapas de dunas, donde te puedes quedar atascado en cualquier momento, independientemente del ritmo al que vayas, teniendo la etapa maratón por delante… Yo creo que es muy pronto, hombre. Que hay que ir con cuidado es evidente. Estando dos Peugeot en cabeza eso es obvio, es de sentido común. Pero de ahí a que haya órdenes de equipo ya me parece un poco extremo. De todas maneras, ya se verá”, dijo Sainz a MARCA.

El español prefiere ir día a día. “No me planteo nada, yo pienso día a día. De momento, pienso en mañana, en hacer una etapa buena etapa maratón, que siempre es complicada y es fundamental no tener problemas el primer día. Queda muchísima carrera por delante”, insiste.

Con la victoria del pasado jueves, ‘El Matador’ suma ya 30 victorias de etapa en el Dakar. “A nivel personal significa que, en un camino, que es lo que he hecho toda mi vida, no se me ha olvidado conducir. En las dunas sufro más porque no soy un gran especialista en arena y no lo he hecho nunca, pero cuando llega la hora de pilotar por un camino me encuentro a gusto y cómodo”, destaca.

Sainz es consciente de que su rival es la persona que mejor conoce el ritmo del Dakar. “Stephane ya ha demostrado que es el mejor en terreno de dunas y de navegación sin ninguna duda, por eso tiene los Dakares que tiene. Hasta ahora no ha tenido ningún problema y eso es por algo”, reconoce, aunque asegura que el Dakar no es cuestión de ritmo. “Cuando vas en una etapa de dunas y de navegación ahí no hay ritmo; es pasar, no quedarte y encontrar el sitio. Él tiene esa habilidad por haber corrido muchos años en moto”, añade.

Pero advierte que la suerte también cuenta. “Siempre digo que nadie ve a través de la arena y hay veces que hay tener un poco de suerte. A veces pasas una duna, hay un agujero tremendo y puedes ser quien seas, que si tienes un poco de mala suerte te vas a caer ahí y no te va a sacar nadie”.