Cómo es un Data Center por dentro

Los centros de procesamiento de datos (CPD), data center en inglés, son hoy en día casi como el aire que respiramos. Si crees que no puedes vivir sin internet, te equivocas: no puedes vivir sin un CPD.

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Recientemente hemos sabido que AMD había tenido que ampliar la producción de CPU’s por el aumento en la demanda de equipos que cubran las necesidades de los mineros de criptomoneda. Pues exactamente igual con el resto del mundo digital. En 2017 se crearon 90 CPD’s de gran escala, alcanzando los 390 en el todo el Planeta, y se espera que sean 500 para 2019. Cada vez hay más datos que manejar, y cada vez se demanda una mayor agilidad y rapidez en ese fluir de datos. Para que te hagas una idea, solamente Netflix, que ni siquiera se puede comparar con la capacidad que pueda demandar por ejemplo Google, necesita 75 data centers para poder operar.

Todas las grandes compañías disponen de sus propios centros de procesamiento de datos desde los que se gestiona toda la información relativa a los usuarios de esas empresas. El centro más grande del mundo pertenece a Switch, una compañía que se dedica precisamente a diseñar e implementar CPD’s. En 2017 desarrolló un nuevo complejo, llamado The Citadel, que se sitúa en Reno (Nevada, EE.UU.) y que cuando esté completo ocupará 7’2 millones de metros cuadrados. Estamos hablando de millones de m² llenos de ordenadores, cables y baterías eléctricas.

Sala con baterías en un CPD

Fuente: Max Pixel / Dominio Público

Un CPD es como un ordenador gigante que tiene cada una de sus diferentes piezas (procesadores, tarjetas de memoria, etc.) distribuidas por distintas habitaciones de un edificio y con cientos o miles de réplicas. A menudo no son recintos exageradamente grandes, como The Citadel, sino que sirven simplemente como una especie de eslabón de una cadena. Lo que se ve en imagen de abajo es parte del data center de Bing Maps que Microsoft tiene situado dentro de un conteiner, ni siquiera un edificio; todos esos ordenadores en realidad sirven para procesar los datos de los mapas de Bing y redistribuirlos después a otros centros.

Foto de Robert Scoble / CC BY-2.0

Uno de los principales problemas de los CPD’s, y cuanto más grande peor, es evitar el sobrecalentamiento. Hace tres años Microsoft lanzó un CPD metido en un submarino y lo sumergió en las aguas de la costa californiana con la intención de que la temperatura del mar hiciera de refrigerante. El precio de la factura del aire acondicionado de los CPD’s supone uno de sus mayores costes.

Ventiladores en un data center

Foto: Max Pixel / Dominio Público

Otra cuestión clave es la seguridad. Imagina que pudiera entrar cualquiera a alguno de estos centros y le diera por empezar a arrancar cables y apagar interruptores… un desastre de dimensiones épicas. Por eso el personal que tiene acceso a estos lugares pasa un proceso de selección muy riguroso. Hace unos años el gigante de poker online PokerStars publicó una serie de vídeos para enseñar cómo trabajaba su compañía. Evidentemente, con 100 millones de usuarios, disponen de sus propios CPD’s, y en esta visita al principal puedes ver algunas de las medidas de seguridad que se toman y cómo es uno de estos centros por dentro (vídeo en inglés subtitulado).

Además de un buen sistema de refrigeración y de seguridad, otra de las características de los centros de procesos de datos es que sean flexibles. Se centrarán en el software más que en el hardware, intentando encontrar soluciones que incluyan la mayor capacidad en el menor espacio. Es habitual encontrarse con CPD’s modulares, es decir, que se puedan mover o redistribuir fácilmente, como el container de Bing Maps. Normalmente se utilizan techos, suelos y paredes falsos, aunque eso no quita para que haya data centers que sean auténticas obras de arte.

No los vemos pero ahí están. A veces escondidos en medio del desierto, otras debajo del agua. Y sin ellos nada sería lo mismo.